Cuando la casa expulsa a sus propios artistas
La Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional denuncian que el Gran Teatro Nacional, concebido como su sede permanente, ha ido desplazándolos para dar prioridad a oficinas administrativas y actividades comerciales. La infraestructura construida para los artistas estaría perdiendo el propósito para el que fue creada.
Durante más de ocho décadas, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) trabajó sin una sede diseñada para las exigencias de una agrupación profesional. Esa realidad parecía cambiar cuando el entonces presidente Alan García Pérez impulsó la construcción del Gran Teatro Nacional (GTN), inaugurado en julio de 2012.
La promesa fue clara, por primera vez el Estado construía una casa para sus principales elencos artísticos.
"Los elencos profesionales como la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional fueron el leitmotiv que originó la construcción del Gran Teatro Nacional. Siempre carecimos de ambientes propios para desarrollar nuestra profesión. Era la primera vez que el Estado pensaba en los artistas", recuerda el ex integrante de la OSN Carlos Maguiña y otros de sus colegas que pidieron mantener su identidad en reserva.
Catorce años después, afirma, esa promesa se está desdibujando.
Oficinas originalmente destinadas a la OSN, el Coro y el Ballet hoy son utilizadas por áreas administrativas y de seguridad.
Espacios desplazados
Los músicos comentan que ambientes concebidos para el trabajo artístico han sido ocupados progresivamente por oficinas administrativas y personal de seguridad.
Entre los casos que mencionan figuran las oficinas del Ballet Nacional, hoy utilizadas por Seguridad, la sala de estar de la OSN, los espacios destinados a la biblioteca, oficinas de directores y áreas administrativas de la OSN y el Coro Nacional; además del gimnasio de calentamiento del Ballet, empleado para servicios de coffee break y catering durante eventos.
También señalan que solo existen seis cubículos de práctica para compartir entre la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional. Aunque recientemente se recuperó la sala de terapia física, consideran que ello no compensa la pérdida de otros ambientes esenciales.
Lo mismo sucede con la sala de estar de la OSN actualmente ocupada por seguridad.
La misión original del teatro
Los denunciantes sostienen que el problema no es solo de infraestructura, sino de visión institucional.
El GTN fue diseñado para atender las necesidades de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional, con salas de ensayo acústicamente aisladas, oficinas especializadas y espacios adecuados para el trabajo artístico.
Asimismo, el proyecto contemplaba temporadas oficiales permanentes con precios accesibles para acercar la cultura a toda la ciudadanía.
Espacios asignados para los tres elencos emblemáticos se alquilan para servicios de coffee break y catering.
¿Se ha cambiado la prioridad?
Los músicos distinguen entre los tres elencos profesionales del Estado y las agrupaciones de formación y proyección artística creadas posteriormente, como la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario, el Coro Nacional de Niños y el Ballet Folclórico Nacional.
Sostienen que la publicidad institucional los presenta como "seis elencos profesionales", cuando -afirman- cumplen funciones distintas. Añaden que, en algunos conciertos importantes, se ha optado por músicos juveniles en lugar de reforzar la agrupación profesional, decisión que atribuyen a criterios presupuestales.
Durante la gestión del maestro José Carlos Santos Ormeño, la Orquesta Sinfónica Nacional llegó a ofrecer hasta 88 conciertos anuales, incluyendo una intensa labor de difusión educativa.
Menos conciertos para la principal orquesta del país
Otra preocupación es la reducción de la actividad artística de la OSN.
Los músicos consideran que debería ofrecer al menos cuatro conciertos mensuales. Recuerdan que durante la dirección del maestro José Carlos Santos Ormeño la orquesta llegó a realizar hasta 88 conciertos al año, incluyendo funciones didácticas en colegios, universidades e instituciones públicas.
Hoy, aseguran, incluso ha habido temporadas con apenas un concierto mensual.
También solicitan mayor transparencia sobre las giras al interior del país mediante informes que detallen los criterios de selección de las ciudades, las comitivas participantes, los costos y la evaluación artística de cada presentación.
Una institución con casi un siglo de historia
Creada el 11 de agosto de 1938, la Orquesta Sinfónica Nacional es la institución musical profesional más antigua del país. Su misión ha sido difundir el repertorio universal, promover la música peruana y formar nuevos públicos mediante temporadas permanentes y conciertos educativos.
Recuperar el espíritu del Gran Teatro Nacional
Los músicos aclaran que no cuestionan la existencia de áreas administrativas ni la labor del personal de seguridad, indispensables para el funcionamiento del teatro.
Lo que consideran inadmisible es que esas funciones ocupen ambientes concebidos para quienes constituyen la razón de ser del GTN.
"La administración debe adaptarse al teatro, el teatro no puede adaptarse a la administración", resume uno de los integrantes de la OSN.
La maestra Guillermina Maggiolo en un recordado concierto de aniversario de la OSN.
Una decisión que corresponde al Ministerio de Cultura
Plantean recuperar el diseño original del GTN mediante una auditoría del uso de los ambientes, la restitución de los espacios destinados a los elencos profesionales y normas que impidan futuras reasignaciones.
También proponen fortalecer las temporadas oficiales de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional, dejando el alquiler de espacios privados como un mecanismo complementario y no como el eje de la gestión. Porque el GTN solo cumple plenamente su misión cuando sus artistas ocupan el lugar para el cual fue construido.
Dos orquestas, dos misiones
Los músicos de la OSN saludan lavigencia de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario, cuya labor formativa consideran fundamental. "Nuestro respeto es para los estudiantes y jóvenes talentos. Ellos serán los futuros profesionales", afirman.
Señalan que ambas agrupaciones cumplen funciones distintas. La OSN es el elenco profesional más antiguo del Estado, mientras la Orquesta Juvenil tiene una misión formativa. No son rivales ni deben competir, son proyectos complementarios. Lo curioso es que se perfila la subjetividad del director de la Orquesta Juvenil al promover un enfoque de competencia con la OSN, desmereciendo el trabajo del elenco profesional y comparando el desempeño de ambas agrupaciones. En el entorno artístico preocupa que la agrupación juvenil haya asumido producciones de ópera, una responsabilidad que corresponde a una orquesta profesional por el nivel de experiencia y exigencia técnica que demanda. No hay cuestionamiento a los jóvenes, sino a las decisiones de dirección artística que pueden exponerlos innecesariamente y afectar el nivel de una producción de esa magnitud.
Dirección Nacional de Elencos
Las críticas alcanzan a la Dirección Nacional de Elencos (DEN) del Ministerio de Cultura. Hay problemas de gestión, presuntos incumplimientos de convenios colectivos, retrasos en beneficios laborales y condiciones inadecuadas para el trabajo artístico.
Estos reclamos han motivado plantones de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional y el Ballet Nacional frente al Ministerio de Cultura. Los representantes de los elencos afirman que las sucesivas administraciones no han ofrecido respuestas satisfactorias. Recuperar los espacios originales es solo una parte de la solución, los músicos consideran indispensable una reforma de la gestión de la DEN que fortalezca a los elencos profesionales y preserve el espíritu con el que fueron creados tanto el Gran Teatro Nacional como los Elencos Nacional




